Lo nuevo

"Tranquilo, que sucederá"

El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo.

Sócrates

Sócrates es un buen maestro. Quizás el mejor. Con el paso de los años aprecio más a los filósofos y tomarme la vida con filosofía —si volviera a mi bachillerato sería mi asignatura favorita. O quizás lo fue.

Construir lo nuevo. ¿Qué, si no? Qué grande, Socs.

Lo nuevo nace cada primavera. Cada mes con cada cambio de luna. En el medio natural.

La naturaleza lo tiene claro y no tiene apuro en cambiar constantemente, es arrecha y muy desapegada, la tía, la verdad —pronto vendrá el mayor cambio de nuestras monotonías y a ella no le importa si no te gusta el verano. ¿A que ya se huelen pegajosas cremitas solares caminando por la calle?

A veces todo parece rutina, pero es cambio. Y sus ciclos. Aunque esté medio programado y parezca teatro bien ensayado del que nos sintamos víctimas, personajes secundarios o protas absolutos. Depende.

Seguro que a Sócrates les gustaría que te inspiraras en la naturaleza. El ciclo de la vida no falla nunca y no teme los cambios: los acepta sin más. Son buenos. O no. En realidad, da igual.

Nos lasciarci!!!, le gritó un ragazzo desde la grada.

Tranquillo, che sucederá”, nos espetó Battiato desde el escenario, raudo, veloz y desapegado como sólo los genios saben.

Sucederá. Fue una advertencia. Y no se me olvida.

Bueno, no nos pongamos tristes que es pronto y la semana muy larga.

Hablemos de ti.

¿Y tú qué? ¿Qué le pasa a tu naturaleza? Canviare umanum est, podríamos decir (me lo he inventado, que conste).

Lo nuevo nace, crece, se reproduce y muere para dar paso a lo siguiente nuevo.

Lo nuevo eres tú con tus nuevas ideas para ese problema viejo. O para esos desajustillos que sabes que habría que resolver. Sí, esos que tú estás pensando ahora.

El cambio. Lo quiero en mi bandera, ya lo sabes —y yo sí enfoco (casi) toda mi energía (profesional) en luchar contra lo viejo, esos nudos que nos atoran y nos paralizan de mente y brazos. Para que podamos, podáis, construir lo nuevo.

Enfocar toda tu energía. Los que me conocen más de cerca saben que para mí enfocar es poner intención, planear, empezar, probar. Hacer algo. Algo. Que te haga acercarte un poco, un poquito, un paso, medio paso. A esa construcción. Dibujarla, pensar cómo construirla, comprar las piezas. Algo.

Energía. ¡AH! con la iglesia hemos topado.

Energías a raudales que se nos van en lo que no nos merece. Hay que ponerle freno, sino esta vida es insoportable. No me da la vida, no tengo tiempo, mil fuegos arden a mi alrededor... Vale, vale…

Sí te da la vida, pero no lo puedes hacer todo: Ve mejor pensando en dejar de hacer algunas cosas, las que no son las que tienes que hacer. Ya hablaremos…

El secreto del cambio, ¿y tú me lo preguntas?

¡Pues por supuesto que el secreto del cambio eres tú!

PD: Ahora caigo que “Lo nuevo” es el título de un disco maravilloso de Astrud del 2010 que te recomiendo.

PD2: Y lo nuevo es que ¡he empezado a jugar a pickle ball! —otro día te cuento esto.