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Mochilas, videojuegos y un soneto

Además, hoy jugamos con Claude

¿Cuál crees que sería tu bandera? Te dije que te hablaría de algo que te ayudará a descubrirlo y aquí estoy cumpliendo mi promesa.

Nos pasa a todos.

Que no sabemos por dónde tirar. En distintos momentos de nuestra vida.

Nos vamos reinventando a medida que cogemos experiencias y vamos creciendo.

¿A que no eres la misma persona que eras al salir de la universidad?

Ni la misma que consiguió aquel hito profesional que estás pensando. Sólo tú sabes lo que te costó llegar ahí. Enhorabuena.

Se me ocurren dos maneras de contarte esto y me gusta más la segunda: Serás Mario Bros por un ratito. Un Mario Bros mochilero.

La vida (profesional) es un videojuego hecho de pantallas. Pasar pantallas es lo que hacemos todo el rato.

A un amigo que estrenaba trabajo le oí una vez hablar de la mochila que llevaba a cuestas —pero no en el sentido negativo de "Ay, la mochila que llevo, cómo pesa…", sino una mochila querida, donde vas metiendo dentro la colección de superpoderes que has ido desbloqueando a lo largo de tu carrera. Experiencia.

¿Cuál querrías que fuera tu bandera, Mario? 

Te conté la semana pasada que tu bandera rezará lo que perciban los demás.

Pero tú tienes muuuucho que decir en esto. Y aún más: tienes mucho que hacer.

Choices. La vida de los Marios mochileros está llena de decisiones: Esto sí, esto no. Por aquí sí, por aquí no. Esta oportunidad me flipa, esta posibilidad me agobia... Elecciones. 

¿Sabes eso de que todo es cuestión de prioridades? Pues eso mismo. Tus prioridades son tus acciones y acaban plasmadas en tu bandera.

Tu videojuego, tus pantallas. Y la mochilita a tope de experiencias. Tu arsenal de recursos para avanzar.

Ahora veamos, qué te puede ayudar a averiguar tu destino ideal, tu moto, tú anhelo.

La introspección.

Tu proyecto profesional es (casi) el más importante que vas a emprender en el planeta Tierra.

Y lo tendrás que diseñar tú —No sea cosa que te lo diseñen otros. ¡Atención, cuidado, REDRUM! Que es muy importante esto.

Tan importante es que en mi programa para change-makers he incluido actividades para que un manager consciente aprenda a autogestionarse, empezando por auto-reconocerse como profesional... y hasta aquí puedo leer.

De momento puedo recomendarte que un ejercicio japonés que quizás ya conoces y que se llama IKIGAI🎴.

Como no es una herramienta que haya inventado yo le he pedido a la IA francesa de nombre Claude que nos lo cuente. ¡Y la caprichosa se ofrece a hacerlo en un soneto! ¿WTF? Pero, allons-y!

Aquí está su soneto para explicar cómo se utilizan los diagramas de Venn para encontrar tu ikigai:

Con círculos que se entrecruzan y mecen,
diagramas de Venn nos brindan luz,
para hallar tu ikigai, esa virtud
que amor, misión y pasión entretejen.
Un conjunto abarca lo que apeteces,
Otro, encierra tus dones y empeños.
Y un tercero revelará tus sueños.
Eso que hacer, sin fin, mientras existes.
Donde los tres círculos se superponen,
ahí, yace tu ikigai escondido,
esa chispa vital que todos anteponen.
Con esta guía lo tendrás decidido;
podrás descubrir lo que tus ansias componen,
Encontrando el sendero de vida cumplido.

Chim pum. Toma IA. Perdónale si las rimas son como son: recuerda que no es humano, el pobre —y encima, francés.

“Claude, mon ami, define ikigai en una frase de 10 palabras o menos”

Ikigai es la razón de ser que da sentido a la vida.

“Profesional”, puntualizo yo. Y me responde: El ikigai de profesión es desempeñar un trabajo que combine tus talentos, pasión y propósito para encontrar realización.

¿No está mal, no, para pintar una bandera? 😉 Búscalo en Google imágenes y verás muchos diagramas que te servirán de modelo. Ya tienes entretenimiento para una tarde introspectiva.